La verdadera historia de la Madremonte

Ricas en tradiciones, culturas, mitos y leyendas, son las tierras suramericanas, que aún conservan esos relatos que van pasando de generación en generación, gracias a que aún viven cientos de comunidades indígenas y campesinas en los diferentes países del continente americano. En esta oportunidad, les presentamos “la verdadera historia de la Madremonte”.

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Pareciera  tener ira con los humanos


Por lo general, esta historia se cuenta en los campos colombianos, cuyos lugareños al igual que sus ancestros,  aseguran haber visto a un terrible monstruo,  el cual tiene facciones de mujer, cubierto por una especie de hojas verdes y frescas, así como un fluorescente musgo y exóticas plumas, con un sombrero elegante también de vegetación, que le tapa el rostro.

Según relatan, se le aparece a todas aquellas personas terratenientes que por su avaricia, se roban terrenos de otros. De la misma manera, se les presenta y aterroriza a quienes se desenvuelven en actividades delictivas y perversas, a quienes les lanza un hechizo que los marea, les hace perder la consciencia, por lo que se pierden en los caminos y al final caen desmayados durante muchas horas.

Durante tenebrosas noches, tempestades escalofriantes y oscuras madrugadas, hay quienes la han oído acercarse a las fincas o a los caminos, con desgarradores bramidos y gritos de ultratumba. Su habitad es entre los árboles gigantes, en los espesos bosques y rodeada de fieras salvajes.

Inclusive, algunos hombres de campo narran que la han visto bañarse en las cabeceras de los afluentes hídricos, mismos que terminan desbordados, turbios y arrasadores de todo lo que encuentran a su paso, como una especie de aleccionamiento a los humanos por tanta contaminación y abuso de la Tierra.

Castiga a los malvados

En ciertas zonas de Brasil, Paraguay, Argentina y Colombia, Madremonte es el terror de los infieles, adúlteros, drogadictos, usureros, entre otros. Muchas veces toma represalias como maldecir al ganado con letales plagas. Igualmente, en estos sitios sus nombres varían; por ejemplo: “el fantasma del monte”, “Madreselva”, “Madre de los cerros”, “El espíritu de la montaña”.

Una de las fórmulas que la sabiduría popular menciona, para contrarestar los ataques de Madremonte, es andar fumando un puro o amarrarse un bejuco de la planta conocida como adorote, entrelazado en la cadera. Otros tantos señalan a las semillas de cavalonnga, como un amuleto eficaz que la ahuyenta si se llevan en el bolsillo, así como camándulas bendecidas y otra serie de imágenes y símbolos religiosos. Otro remedio popular para mantener alejada a Madremonte es acogerse a la devoción en San Isidro Labrador, con una oración especial hacia él, o cortar una vara específica del guayacán.

En el departamento del Putumayo, Colombia, algunos pobladores que afirman haberla visto, la describen con unos ojos fulgurantes, con una expresión de ira y grandes colmillos como los de un tigre; unas  enormes y largas manos. Cuentan también, que en algunas ocasiones frecuenta tomar la forma de una zarza que se mueve y que asecha con gran ira a todas las personas que se internan en los montes o en las húmedas selvas.

Imagen: todacolombia.com

La verdadera historia de la Madremonte
5 julio, 2016
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