La verdadera historia del sol

Toda la vida hemos pensado y supuesto que el sol, el gran astro de nuestro sistema solar, es una bola de fuego. Empero, muchos científicos desde el siglo XX, han venido afirmando que durante siglos hemos estado engañados, puesto que el astro rey no sería una esfera incandescente, sino una mole planetaria gigantesca, como la Tierra, sólo que a una magnitud enorme. Además, no es de color naranja, sino blanco. Pero entonces, ¿por qué produce temperaturas calurosas en el planeta? A continuación, muchas de estas inquietudes en: “La verdadera historia del sol”:

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¿Engaño o atraso científico?

Debido al concepto de la bola encendida de fuego, surgieron unos aparatos denominados espectroscopios, mismos que a través de los colores, intentan medir los grados de temperatura de algún objeto. La comunidad científica oficial, basada en los datos de estos artefactos, aceptan como hecho fehaciente los resultados. Pero Kevin McDowell, astro físico de la Universidad de Harvard, dice que ha sido un craso error, puesto que si se analiza la luz emitida por un cocuyo o una  luciérnaga con el espectroscopio, se obtienen datos falsos porque marca una temperatura muy alejada de la realidad. Por si fuera poco, jamás se ha enviado una sonda espacial al sol a fecha de hoy, y hay quienes acusan a la NASA y agencias oficiales, de desinformar respecto de la veracidad del espacio.

El sol desde que se tienen registros de la humanidad, ha sido el foco de atención y adoración de los hombres. Antiguas civilizaciones, sin importar la región del planeta, todas rendían un culto muy especial al Sol, porque consideraban que gracias a él, abunda la vida sobre la faz de la Tierra y sin esa energía, sería imposible vivir. La ciencia cada vez más redescubre lo que hace siglos y milenios sabían los ancestros.

En la actualidad, ya son pocas las personas que se cuestionan sobre aquel gigante de luz que todas las mañanas surge en el horizonte del oriente, aumenta la potencia de su tremenda energía hasta lograr el furor en el cenit y va decreciendo hasta ocultarse en el occidente. Se da por hecho lo que se enseña en los primeros grados de la escolaridad: aquella teoría general de la esfera encendida de infernales llamaradas, que superarían los 5.500 grados centígrados.

Desde el año 1998, cuando se conocieron algunas imágenes captadas por las sondas TRACE y SOHO, que reflejan claramente numerosas emisiones de materia solar densa y según la lógica de la Astro Física, es una de las mayores pruebas de que en tal caso no podría haber una temperatura exagerada, como se piensa del sol.

Otro respetado astro físico, el doctor Jonathan Keohane, ha venido recalcando durante años que la Ciencia oficial engaña a propósito a toda la humanidad, porque bien saben desde hace mucho tiempo que el sol es un astro frío. Añade también, que a varios científicos les toca difundir esa mentira, si quieren conservar su trabajo y que los medios masivos de información estarían listos para ridiculizar a quien dijera lo contrario.

Demasiadas pruebas se han puesto sobre la mesa, acerca de la verdadera naturaleza del Sol. Son muchos los expertos y estudiosos que coinciden en lo mismo: se trata de un súper planeta que igualmente cuenta con dos polos llenos de nieve, así como océanos de magnitudes extremas y selvas que abarcarían el tamaño de Marte. Inclusive, diferentes ocultistas que aseveran pueden sacar su alma del cuerpo a voluntad, han manifestado a lo largo de las décadas que cuando viajan astralmente hacia el Sol, observan un planeta edénico, paradisíaco, con animales exóticos y una humanidad súper evolucionada.

Entonces, ¿de dónde proviene el calor?


Una de las principales pruebas de que el Sol es frío, es la temperatura en el espacio exterior; por doquier se captan temperaturas muy bajas, lo cual indica que no existen tales llamaradas solares, porque calentarían los alrededores de la estrella. Sólo se percibe calor y luz dentro del planeta Tierra, pero al salir de ella, todo se torna oscuro y se requieren luces artificiales. Se ha podido evidenciar que la temperatura en el espacio sideral, es casi igual en todas partes, cerca o no del astro rey.

Bajo esos precedentes, estudios sofisticados descubrieron que la luz y el calor se generan dentro de la atmósfera planetaria y no afuera. Los argumentos más sencillos y elementales, son por ejemplo el hecho de que a mayor altura, se supone se está más cerca de la estrella “incandescente”, por lo que debería percibirse más calor y es al contrario, las zonas más heladas, son las más altas. En conclusión, mientras más cerca de la Tierra, más calor, pero mientras más alto y cerca del Sol, más frío. Ya se tiene certeza de que en los espacios interplanetarios, persiste una temperatura cercana de los 120 grados centígrados bajo cero.

Los físicos también se hallan muy confundidos, porque las mismas leyes aceptadas, indican claramente que un cuerpo ardiente pierde su magnetismo, por ende nada tiene sentido como lo conocemos, porque si los planetas giran alrededor del sol, es por su magnetismo gravitacional. De la misma manera, de ser verdad que el sol fuera una bola de plasma calientísima, las ondas de radar y los rayos láser no se reflejarían en él, pero no es así, siempre que se le han proyectado a modo de experimento, los ha reflejado y eso sólo es posible en una masa densa definida, no en energía en forma plasmática.

Investigaciones científicas que han sido censuradas, detallan que el sol en verdad es un mundo lleno de minas enriquecidas de Cobalto, Uranio, Radio, entre otros elementos que producen radiaciones de elevada magnitud y que son capaces de llegar a los planetas del sistema solar, cuyas atmósferas las transforman en sonido, luz, color y calor. Todo este proceso se realiza en la camada superior de la atmósfera de nuestro planeta.

Imágenes: wikipedia.org (2)

La verdadera historia del sol
30 marzo, 2018
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