Las enigmáticas aves del amor

Las aves son  los seres vivos que más se aman entre sí. Por lo general, conviven con la misma pareja a lo largo de su vida y algunas especies se distinguen por no separarse nunca de su compañero. Esto no sólo sucede en época de reproducción, sino que en la vida diaria su relación es tan estrecha, que son inseparables. Tal es el caso de las agapornis, las aves del amor. Veamos:

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24 horas juntos

Estas aves son loros endémicos de África, que habitan algunas zonas de Tanzania, Madagascar y Kenia. Pertenecen a la familia Psittaculidae; su nombre proviene del griego Agaporni, que traduce «el pájaro del amor». Se conocen coloquialmente como «los inseparables». Macho y hembra pasan juntos las 24 horas del día, durante los 7 días de la semana y se acostumbran a acicalar a su pareja por largo rato.

Fisionomía

En edad adulta llegan a medir 16 centímetros de largo. Poseen una cola muy corta y colorida, en la que predomina el color rojo, naranja y verde. Su expectativa de vida es de 15 años y se alimentan de frutas y semillas. Por lo general, no se puede distinguir cuál es la hembra o el macho, debido a su gran similitud.

Temperamento

Son muy sociables, juguetonas y alegres, además de ser bastante cariñosas con su pareja, misma a la que pasan horas enteras arreglándole el plumaje. Su canto es muy fuerte, pero no molesto. Al igual que otras especies de loros, aprenden a hablar desde muy jóvenes.

Reproducción

Lo hacen cuando la temperatura no está tan elevada. En los países con estaciones, prefieren aparearse antes de la primavera. La pareja hace un nido, donde la hembra pone 5 huevos, los cuales empolla durante 20 días. Cando nacen, permanecen con sus padres por 30 días y al cabo de ese tiempo, se vuelven independientes y salen a buscar su horizonte.

Interacción con los humanos

Suelen ser muy territoriales y se estresan cuando ven a alguien que no conocen. Si están junto con otras aves, no logran adaptarse muy bien a convivir con ellas. En los hogares, generalmente están encerrados en jaulas y si no tienen una pareja de su misma especie, desarrollan un particular afecto por su cuidador humano.

Extremadamente inteligentes

Quienes poseen una o varias de éstas, aseguran que son muy fáciles de adiestrar y que cuando tienen más confianza, andan por toda la casa y no intentan escapar. Al contrario, sienten que ese es su hogar y su vínculo con los seres humanos es muy fuerte. Pueden alcanzar objetos, subirse al dedo y obedecer lo que se les ordene.

Falsos mitos

Se ha especulado mucho al respecto de esta especie. Muchos aseguran que al morir su pareja, el que queda con vida  no crea ningún vínculo con otro pájaro, pero esto es falso, porque ellos buscan otra pareja para vivir por largo rato. Si bien, el vínculo fue muy fuerte, pero la muerte no es impedimento para que puedan darle todo ese amor a otro ser.

Gimnasio en casa

En la últimas décadas, los agapornis se han popularizado mucho. Por esta razón, existen novedosos sistemas que permiten su libre esparcimiento, como gimnasios de madera, collares, juguetes  y laberintos. Al igual les encanta el agua y prefieren tener su propia bañera para relajarse.

Imagen: wikipedia.org

Las enigmáticas aves del amor
15 febrero, 2017
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